Un plan alimentario adecuado con una restricción energética en relación con el grado de sobrepeso en un tiempo prudencial, y una actividad física adecuada y sostenida, siguen siendo la forma más simple y menos complicada de perder peso.
En dicho plan, la restricción calórica no deberá superar el 25% de las necesidades energéticas normales, o de la ingesta actual del paciente.
Es relativamente fácil de cumplir y si a ello se agrega una adecuada actividad física es posible lograr en un plazo relativamente corto los fines propuestos.
¿Qué nutrientes puede ser necesario suplementar en una paciente obesa o con sobrepeso que sigue un plan hipocalórico y además da de mamar?
Es necesario prestar atención a la cantidad de agua que ingiere diariamente, a los minerales (calcio y hierro), las vitaminas (en especial las del complejo B) y la cantidad
total de proteínas.
El agua evita la deshidratación, favorece la eliminación renal de residuos metabólicos y en ciertos casos puede dar sensación de saciedad. Además ayuda al gasto energético del organismo, que la lleva a la temperatura corporal.
Es necesario fraccionar la alimentación a lo largo del día, ya que de este modo se calma la ansiedad de la paciente, se permite una mayor variabilidad de alimentos y la saciedad puede ser mayor.
También es importante aumentar la cantidad de alimentos con
fibra vegetal. Esto tiene varias ventajas, ya que hay mayor aporte de minerales y vitaminas; la fibra no incrementa mayormente el valor calórico, produce sensación de saciedad y favorece la función intestinal.
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