|
Fruto
dulce y
dorado
fuiste
creciendo
en
ansias
y
te trajo
la luna
bendiciendo
mi vida.
Yo
te tuve
semilla
así,
tan
vulnerable
cuando
hurgaste
en lo fértil
del
amor
declarado.
Te
acunaste
en mi
vientre
cual
pequeño
pimpollo
esperando
el
verano
para
asomar
al
cielo.
Y
una
tarde de
invierno
me
inundaste
de
gozo...
abrazado
a mi
pecho
te
bebiste
el
calostro.
Fruto
dulce y
dorado,
mi
niñito
precioso
como
perla
engarzada
te
prendiste
a mis
ojos.
Las
palomas
de nácar
de
tus
manitos
tibias
conquistaban
mis
horas
perfumando
caricias.
Hoy
que sos
un
muchacho
alegre,
revoltoso,
yo
te sueño
tan
libre...
fruto
dulce y
hermoso.
Autor:
Marta
S. Pizzo
de Sinisi
|