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Me
despertó
la voz
del
llanto...
Pero
seguí
soñando.
Volando
por
paisajes
infinitos
Sin
cielos
rasos.
Sentí
placer
entremezclado
con
un dolor
furtivo
y
me di
cuenta,
que
no era
la
Lluvia
quien bañaba
de
gotas mi
semblante.
Pude
ver
juntos
el Sol
y
el Arco
iris...
y
cumplidos
todos
los
Milagros.
Percibí
que
aquel
temblor
no
fue de
Tierra
y
que las
sensaciones
corporales
invaden
con
audacia
y sin
permiso.
El
mar y el
cielo
tan
unidos
y
una
Tormenta
de
silencios,
el
crepitar
de la
Montaña
y
el
devenir
de un
nuevo
sueño.
La
sangre
fluye
... cálida
y sabia,
revolviéndolo
todo
en
una
mezcla
de
miedos
y
esperanzas.
En
cada
pujo
concuerdan
la
Noche y
la Mañana
y
sopla el
Viento aún
más
fuerte
tras
la
calma.
La
vida y
la
muerte
cara a
cara.
No
puede
distinguirse
el
orden de
llegada.
Alguien
te pone
entre
mis
brazos
que
te
protegen
como
alas...
y
te
serenas.
Clavas
tus ojos
en los míos
y
ya no
existe
nada...
Solo
Tú.
Autor:
Marta
S. Pizzo
de Sinisi
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