|
Una
oleada
de amor
triste
me
conmueve
es
por ese
motivo
que te
escribo,
lo
hago con
pequeñas
sensaciones
que
brotan
de mi
ser, aún
cautivo.
Soy
tu día,
tu noche
y tu mañana
soy
tu ayer,
tu
esperanza
y tu
alegría,
por
mí,
late tu
vientre
tan
erguido
y
se
quiebra
tu voz,
adormecida.
Por
mí,
pasas en
vela
tantas
noches
por
mí, sueñas
sueños
enternecidos
por
mí, tu
fino
cuerpo
está
cambiando
entre
nombres,
baberos
y cariño.
Cada
vez que
me
buscas
te
acompaño
cada
vez te
hago
sentir
que
existo,
porque
soy
parte
tuya, me
apeno si
estás
triste
a
alegre
con vos
río.
Mamá,
aunque aún
no pueda
ver tu
rostro
dulce,
tierno y
tibio lo
imagino.
Mamá,
no te
sientas
tan
cansada
Papá
y yo
alegramos
tu
camino.
Cuando
a veces
tus
fuerzas
desvanezcan
y
sientas
en tu
piel es
frío,
llámame
con tu
pensamiento
que
yo estaré
contigo.
Sé
que todo
lo que
estás
pensando
gira
en
vueltas
alrededor
mío,
prepárame
un hogar
sin
miedos
donde
pueda
encontrar
calor y
abrigo.
Mamá,
como un
favor te
pido
estés
feliz,
pues esa
es mi
alegría.
Prepara
mil pañales
de
dulzura
y
espérame
con
ansias...
ya
pronto
llegará
ese día.
Autor:
Marta
S. Pizzo
de Sinisi
|