Para realizar una ecografía se utiliza un aparato que emite ondas que son iguales a las de un radar. Esas ondas penetran en el cuerpo y rebotan en forma diferente contra distinto tipo de tejidos. Salen desde un punto emisor, se abren en abanico y vuelven, luego de rebotar, al punto emisor. Vuelven modificadas por la distinta capacidad de absorción o rechazo de los tejidos a dichas ondas. Lo que uno ve en la pantalla del monitor es la modificación que se produjo en las ondas.
Es un método sumamente útil, que permite estudiar la anatomía de los órganos con mucho detalle, sobre todo permite distinguir muy bien lo que es sólido de lo que es líquido.
Una parte del aparato que se llama ecógrafo es el trasductor. El la parte del aparato que se apoya en la piel. Hay varios tipos de trasductores, según el tipo el abanico será más o menos amplio, o más o menos profundo.
Cuando se realiza una ecografía ginecológica convencional, apoyando el trasductor en la piel de la parte baja del abdomen, se utiliza un abanico bastante amplio y que alcanza una profundidad bastante grande. Se puede ver todo el aparato genital femenino. La vejiga debe estar llena para poder contrastar las imágenes que se ven en la pantalla del monitor.
En la ecografía transvaginal, el trasductor se introduce en la vagina. El abanico de ondas es mas estrecho y alcanza menos profundidad. Esto se debe a que los elementos a observar están mucho mas cerca. Asusta bastante que se deba introducir algo dentro del cuerpo; hay que tener en cuenta que el elemento que se introduce es como un lápiz.
Este método permite observar con mucho detalle la capa interna del útero, que se denomina endometrio. También permite observar en detalle a los ovarios y al bebé en desarrollo, sobre todo en el primer trimestre del embarazo. El médico se ve beneficiado al obtener mejor información sobre esta parte del aparato genital, y la paciente tiene mayor confort, porque no debe ingerir grandes cantidades de líquido para llenar la vejiga.
Es decir, este método se utiliza en los casos en los que el ginecólogo o el obstetra necesita conocer datos sobre los ovarios, observándose muy bien tumores sólidos o líquidos (quistes) o para monitorear el proceso de la ovulación; sobre lo que se denomina línea endometrial, fundamentalmente para medir su espesor; o para observar el desarrollo del embarazo durante su primer trimestre.
A veces es necesario realizar estudios con los dos métodos combinados. En ese caso, por lo general se comienza con una ecografía convencional, para observar el aparato genital en su totalidad, para luego pasar a utilizar el trasductor intravaginal para ver detalles.
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