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La consulta preconcepcional consiste en evaluar el estado de salud de la futura madre, reuniendo la mayor cantidad de información posible, como las edades de los padres, actividad de ambos, el tiempo que están juntos, si hay algún parentesco entre ellos, el grupo sanguíneo y el factor Rh de cada uno.
Esto último es muy importante, dado que el 15% de la población es Rh negativo. Si la madre es Rh - y el bebé Rh +, los glóbulos rojos del bebé podrían atravesar la placenta, provocando una reacción de rechazo en la madre que se va a manifestar en la generación de anticuerpos contra los glóbulos del bebé. Esto puede provocar desde anemia hasta una condición muy grave, mortal, denominada hidrops, en el bebé. Esto se puede prevenir. Sabiendo que la madre es Rh -, se determina si hay presentes anticuerpos anti Rh, con un análisis en la sangre, denominado reacción de Coombs indirecta, que debe realizarse en forma periódica. Si el resultado es negativo, no hay ningún peligro, pues significa que no hay anticuerpos que puedan actuar contra los glóbulos rojos del bebé.
Es importante también conocer los antecedentes familiares de la pareja: diabetes, obesidad, asma bronquial, hipertensión arterial, antecedentes de embarazos múltiples (mellizos, etc.), enfermedades ginecológicas, epilepsia, anomalías congénitas, anemias crónicas, cardiopatías, enfermedades endocrinológicas y otras.
Debe interrogarse sobre los antecedentes personales de los padres, pero sobre todo los de la madre: enfermedades de la infancia, enfermedades del corazón, antecedente de hipertensión arterial crónica o en embarazos previos, asma bronquial, obesidad, enfermedades de las glándulas, sobre todo de la tiroides, alergias cutáneas, intolerancia o alergia a medicamentos.
Enfermedades infecciosas como anginas a repetición, hepatitis, escarlatina, fiebre reumática, etc., son enfermedades infectocontagiosas que deben ser tenidas en cuenta en el interrogatorio así como infecciones urinarias, altas o bajas, frecuencia de las mismas, intensidad, germen que la provocó, y los tratamientos realizados.
Todas las cirugías previas por las que pasó la madre deben ser conocidos y consignados en la historia clínica. También es necesario conocer los antecedentes de fracturas, traumatismos, caídas; así como la exposición a rayos X u otras radiaciones.
De los antecedentes maternos es muy importante conocer las vacunas que recibió la madre desde la infancia hasta la fecha.
Que y como come la futura mamá, y preguntar sobre algunos hábitos como el consumo de algunos tóxicos. La ingesta de alcohol, el uso de tabaco, drogas estimulantes o sedantes, deberían ser suspendidos lo antes posible por la mayor incidencia de malformaciones congénitas. También es necesario conocer la medicación de larga data que podría estar tomando la mamá, en muchos casos es necesario suspenderla o reemplazarla por otra de menor toxicidad.
No deben omitirse en la historia clínica los antecedentes ginecológicos: edad de la primera menstruación, ritmo menstrual, métodos anticonceptivos, infecciones ginecológicas, flujo a repetición, y los posibles tratamientos realizados. Debe realizarse un examen ginecológico y mamario completo. El médico debe solicitar estudios ecográficos, mamarios, Papanicolaou, colposcopía y estudios de rutina general.
Si la pareja planifica a corto plazo un embarazo, es conveniente comenzar con multivitamínicos y complementos con ácido fólico. Continuará... [208]
Dr. Mario Lowenthal
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